El gran reto: Productividad y salud en época de pandemia. Estándares para un contexto seguro

Susana López Fuentes

Muchas dudas han surgido sobre la nueva realidad en la que nos encontramos como seres humanos y como colaboradores o líderes de las organizaciones. Muchas versiones sobre lo que debemos o no debemos establecer como parte de las directrices y acciones que nos garanticen un entorno seguro que permita el balance entre el desarrollo económico y el resguardo de la salud. Pero también, con cada duda ha nacido una enseñanza y una oportunidad, porque ante cada reto nos exigimos la mejora en todo lo que hacemos y ante cada problema siempre logramos una solución.

Si bien el contexto productivo se torna más complejo que en épocas donde no estaba presente la pandemia, siempre hay formas seguras y estandarizadas para minimizar los riesgos y cumplir los objetivos. Afortunadamente, como sociedad contamos con importantes avances que nos permiten hacerle frente a este reto actual. Tal es el caso de la normalización de los estándares relacionados con la salud. 

Es conocido que el virus SARS-CoV-2 utiliza las mucosas en ojos, nariz y boca como vías de ingreso a nuestro organismo; al conocer esta información, se empezaron a generar inmediatamente opciones para interrumpir el camino del virus hacia las mucosas humanas: caretas y mascarillas de diversos tipos. Como es claro, tras el avance a través de las fases de la pandemia, han cambiado las medidas para poder evitar el contagio y también, el uso de estos dispositivos. ¿Cómo poder garantizar un ambiente seguro que permita generar riqueza a través de la productividad de nuestras organizaciones y a la vez, no paguemos con la salud del personal? Justamente ese es el gran reto para todos.

El construir un ambiente laboral seguro se asocia en gran medida a la adopción estricta de protocolos y estándares ya comprobados. Para esto, podemos hacer uso de la aplicación de varias normas que se tornan aliadas de los objetivos económicos bajo la nueva realidad. La norma INTE T5:2016 Salud y Seguridad Ocupacional, brinda un marco perfecto para la protección ocular y facial de nuestros colaboradores. Si bien muchas veces las industrias han optado por proteger los ojos de los colaboradores ante riesgos propios de los procesos productivos, el contexto actual obliga a analizar la necesidad de pensar en la protección de colaboradores que antes no requerían de estos artículos, por ejemplo, personal administrativo y de atención al cliente. Esto ha generado algunas dudas técnicas que pueden solventarse con ayuda de la norma mencionada anteriormente. 

Por otro lado, en la norma INTE/ISO7TS 16976-8:2020 se establecen estándares que pueden ser útiles cuando se requiere elegir, de forma eficaz, la protección respiratoria para controlar riesgos de seguridad, incluido el riesgo biológico, considerando incluso los aspectos de ergonomía que son requeridos. 

Es así como los conocimientos compartidos entre sectores y los estándares establecidos por experiencias comprobadas permiten hoy apoyarse en las normas internacionales para tomar mejores y más informadas decisiones a través de un entorno que se presenta aún incierto en muchos aspectos. Ciertamente todavía nos encontramos conociendo al virus SARS-CoV-2 y sus alcances. Sin embargo, los estándares que nos proveen las normas pueden ser la diferencia que nos permita lograr, como sectores productivos, la eficiencia que se requiere actualmente aun con los riesgos biológicos a los que nos enfrentamos día a día.