El corazón verde de Costa Rica

INTECO, Comunicación Inteco

*Artículo publicado en la Revista ISO Focus. Mayo-junio 2019.

En 2015, Costa Rica alcanzó un hito considerable al generar toda la energía eléctrica del país a partir de fuentes de energía 100% renovables durante 285 días consecutivos. Otro triunfo más de esta pequeña República Centroamericana que ya emergía como líder en ecoturismo a finales de la década de 1990. Entre tanto, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) ha revelado que el país alcanzó incluso los 300 días de cobertura eléctrica con energías renovables, batiendo así su récord anterior.

Quizá se pregunte cómo un país de tan solo 51000 km2 y cinco millones de habitantes logró tal hazaña. Ayudada por su situación geográfica y sus condiciones geológicas y topográficas, Costa Rica se centró en su recurso más abundante: el agua. El «mix» energético del país está dominado por la energía hidroeléctrica (75,3%), pero también cuenta con la geotérmica (12,84%), eólica (10,08%), de biomasa (0,77%) y solar (0,01%), según las estadísticas del ICE.

En la actualidad, las distintas actividades se han reagrupado en una política unificada. En virtud de su Estrategia Nacional de Cambio Climático, Costa Rica está decidida a convertirse en el primer país carbono neutro del mundo. Esta estrategia nacional refleja el compromiso de nuestro país de seguir marcando el camino a seguir para el resto del mundo, como ya hicimos en 1948 cuando suprimimos nuestras fuerzas armadas o cuando nos convertimos en el primer país tropical en revertir el proceso de deforestación a finales de la década de 1980.


Con paso firme y verde

Pero ¿ qué es la carbono neutralidad ? Es cuando las emisiones netas de gases de efecto invernadero que libera un país u organización al ambiente son iguales a cero de manera sostenida. Para lograr esta meta, Costa Rica pretende compensar sus emisiones de carbono con dosis equivalentes de oxígeno de forma que, cuando lleguemos a nuestro objetivo, tengamos la certeza de que nuestro país no participa en lo más mínimo en el calentamiento global ni en el deterioro de la calidad del aire. Este compromiso llega a todos los sectores de la economía, incluido uno de los bienes de exportación más representativos del país: el café.

Imagen de Odoo y bloque de texto

Dado que alberga el 6% de la biodiversidad

mundial en un territorio minúsculo, no sorprende

que Costa Rica esté comprometida con la

protección del medio ambiente. Ahora, el siguiente

hito de la agenda política es lograr la carbono

neutralidad. Mauricio Céspedes, Director ejecutivo

de INTECO, miembro de ISO en el país, nos

explica cómo.

.

Desde 2014, el proyecto NAMA Café está contribuyendo a transformar la producción cafetera en una industria baja en carbono. El café fue elegido por ser una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agrícola. Entre otros factores, ciertas plantas procesadoras (los «beneficios» en el lenguaje local) ya han introducido tecnologías innovadoras para tratar la pulpa y la cáscara (dos productos de desecho de la producción cafetera) para controlar y evitar sus emisiones de metano.

Hay quien afirma que nuestras aspiraciones ambientales nacen de nuestros fértiles suelos y forman parte del espíritu de cualquier costarricense. De hecho, el derecho de todos los ciudadanos a un ambiente saludable y ecológicamente equilibrado está consagrado en la Constitución por una enmienda de 1994. En la actualidad, nuestro objetivo de carbono neutralidad ha integrado a todos los sectores económicos en un proceso participativo que abarca a empresas privadas, organismos públicos, ONG y el mundo académico.


Las normas como aliado estratégico

De hecho, un componente clave del compromiso de Costa Rica con una sociedad más verde es su dedicación a mantener un mercado competitivo. Para satisfacer este objetivo, ha implementado programas tanto en el nivel gubernamental como en el organizativo. Por ejemplo, el Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (INTECO), el ente nacional de normalización, presentó una norma que las organizaciones deben seguir para alcanzar la neutralidad de carbono.

Actualmente en su tercera edición, la norma INTE B5:2016, Norma para demostrar la Carbono Neutralidad. Requisitos, persigue aumentar la competitividad de las organizaciones mediante un mejor desempeño ambiental basado en una buena gestión de las emisiones, avances tecnológicos y aprovechamiento optimizado de los recursos naturales y las materias primas. Esta norma está comprometida con los principios de las Normas Internacionales ISO y contiene referencias a numerosas normas ISO sobre gases de efecto invernadero adoptadas por Costa Rica.

La descarbonización de la sociedad supone actividades que limitan, minimizan o corrigen el daño ambiental a las aguas, el aire y los suelos, además de los problemas relacionados con los residuos, el ruido y los ecosistemas. También supone aplicar tecnologías más limpias que reducen el riesgo ambiental, la contaminación y el desperdicio de recursos, además del uso de bienes y servicios respetuosos con el ambiente. Un proceso tan complejo exige un marco normativo capaz de integrar los aspectos económicos, tecnológicos, ambientales y la sostenibilidad en un mismo terreno.

El derecho de todos los ciudadanos a

un ambiente saludable y

ecológicamente equilibrado

está consagrado en

la Constitución por

una enmienda de 1994.

Texto de Odoo y bloque de imagen

Marco de sostenibilidad

Estas consideraciones condujeron a la adopción nacional de la serie de normas ISO 14064 para la cuantificación, monitoreo e información sobre gases de efecto invernadero, que proporcionó una ayuda clave a las organizaciones a la hora de crear un inventario de sus emisiones. Desarrollada por el comité técnico ISO/TC 207, Gestión ambiental, se ha convertido en parte integrante del programa de carbono neutralidad del país. En línea con la legislación nacional acerca de productos respetuosos con el medio ambiente, Costa Rica también recurrió al conjunto ISO 14020 de normas de etiquetado y declaraciones ambientales del mismo comité ISO y que INTECO incluyó en su cartera para su adopción nacional. Tuvieron un impacto enorme en todo el ámbito de las tecnologías verdes y dieron pie al desarrollo de un programa de etiquetado ambiental en toda la nación.

Estas normas y otras desarrolladas por el ISO/TC 207 han contribuido considerablemente a nuestra meta de carbono neutralidad, ya que son prácticas y eficaces y pueden ser empleadas por organizaciones de todos los tipos y tamaños y en cualquier fase de desarrollo. Aunque no abordan de manera directa la carbono neutralidad, estas normas resaltan la importancia de una buena gestión ambiental en la competitividad empresarial. También aportan un marco que permite mejorar continuamente las medidas ambientales para alcanzar así las metas de desarrollo sostenible del país.

Si la desmilitarización de Costa Rica hace muchos años pretendía favorecer la sostenibilidad y el desarrollo, la descarbonización de la economía del país persigue un fin similar. De hecho, cada vez es más reconocido que un cambio de rumbo hacia las energías renovables puede hacer de catalizador de un desarrollo sostenible y del logro de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En la actualidad, el gobierno costarricense está haciendo grandes esfuerzos en esta dirección. Como parte de este compromiso nacional, INTECO aboga por el uso de normas reconocidas mundialmente como herramienta esencial para que la administración, la industria y los consumidores alcancen estos objetivos sostenibles. Sobre la base del consenso internacional, proporcionan una sólida referencia a los legisladores a la hora de lograr un impacto positivo en nuestro medio ambiente.

Por último, la norma ISO 50001 sobre sistemas de gestión de la energía, adoptada por INTECO en 2017, es otra norma esencial que sirvió como base para un desarrollo de normas de eficiencia energética más específicas en cumplimiento de nuestra política nacional de ahorro energético. El atractivo de la norma es que ayudará a un gran número de empresas costarricenses a implantar prácticas energéticas sólidas y contribuir así a nuestro objetivo general de lograr la carbono neutralidad.


Una iniciativa a imitar

¿Se puede exportar el modelo de Costa Rica a otros países? Yo estoy convencido, pero para lograrlo, los países necesitan establecer políticas nacionales que fomenten una cultura en la cual los ciudadanos se comprometan activamente con el logro de las metas ambientales. En Costa Rica, esta fórmula ha resultado ser la protección del 25,6% de la masa terrestre del país.

La educación ambiental también ha sido clave para el desarrollo sostenible y Costa Rica es uno de los líderes reconocidos por sus esfuerzos en promover el aprendizaje de la ecología. Dado que buena parte del apoyo social y económico a la educación en Costa Rica ha girado en torno a la conservación, la educación ambiental es hoy un punto de encuentro entre el gobierno y los ciudadanos. De hecho, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), que se engloba en el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), lleva años trabajando en este ámbito y acumulando una gran experiencia en la biodiversidad y los ambientes marinos.

Costa Rica cuenta con especialistas en numerosos campos de la biología, incluidas la biosfera, los humedales y el patrimonio natural. Existen proyectos educativos financiados por alianzas públicas/privadas que también suman en el éxito del aumento de la concientización nacional. Sin embargo, estos proyectos deben evolucionar constantemente para lograr un impacto duradero y significativo.

Imagen de Odoo y bloque de texto

La descarbonización de

la sociedad supone aplicar

tecnologías más limpias

que reducen el riesgo

ambiental, la contaminación y

el desperdicio de recursos.

  

Nuevos desafíos

Sin duda Costa Rica ha hecho unos progresos impresionantes en materia ambiental con el paso de los años y se ha posicionado como pionera en la conservación de la naturaleza, aún tiene numerosos desafíos por delante. Por ejemplo, necesitamos establecer un sistema de prevención, control y mitigación de los impactos del cambio climático generados por la actividad humana. Para ser realmente eficaces, el control ambiental y la calidad deben integrar a una amplia variedad de partes interesadas de la sociedad y a todas nuestras instituciones públicas.

Para ser justos, nuestro esfuerzo por coordinar el programa ambiental se ha redoblado con la creación de varios organismos interinstitucionales, pero estos deben articularse mejor con los grupos intersectoriales existentes, lo cual exige una participación más destacada de los grupos ambientales en los niveles de toma de decisiones. Los políticos, líderes empresariales, profesores y otras personas en puestos de liderazgo deben fortalecer su compromiso para comprender mejor los problemas que están en juego y que puedan participar así más plenamente en los procesos de decisión.

Dada la magnitud de la tarea, ¿es realista el plan para transformar la dependencia energética de Costa Rica? En último término, la adopción a gran escala de la energía limpia es un proceso gradual, pero con la investigación y desarrollo de tecnologías libres de carbono y las normas a nuestro servicio, tenemos la esperanza de que algún día nos libraremos de los combustibles fósiles de una vez por todas.